Injerto en Hortalizas


pinza para injerto


El uso de injertos en hortalizas inició en Asia en 1920, en América actualmente se está promoviendo su utilización, mientras que en México la primera referencia del uso de injertos en hortalizas fue en 2001 en tomate.

Algunos de los propósitos para el uso de injertos en hortalizas son: evitar el daño causado por Fusarium, Fusarium raza 2 (F2), Verticillium (V), Fusarium radicis (Fr) nematodos (N), Pyrenochaeta lycopersici o corky root (P), Phytophtora, Pseudomonas, Monosporascus cannonballus, tolerancia a temperaturas extremas, mejorar el aprovechamiento de agua y nutrientes, incrementar el vigor de plantas, aumentar el período de producción o de cosecha, resistencia al Mosaico del tabaco ™, mayor rendimiento y calidad de fruto. Se ha desarrollado tecnología de producción en cultivos hortícolas basándose en la técnica del injerto y se han logrado avances importantes en los niveles de productividad.

plantula injertada

Ilustración 1. Aplicación de pinza para injerto para la visibilidad del lugar injertado y flexible, favoreciendo la unión del injerto



El injerto en plantas es la unión de una porción de tejido vegetal viviente de dos plantas distintas para que se desarrollen como una sola planta.

El principio del porta injerto es sencillo, en primer lugar porque las raíces del porta injerto son resistentes contra enfermedades del suelo, mediante un porta injerto se evita que los patógenos penetren en la variedad. En segundo lugar, el porta injerto ofrece más vigor a la planta durante su crecimiento. Las plantas injertadas contribuyen a incrementar la calidad del cultivo y la tolerancia a enfermedades del suelo. También se ha demostrado que el injerto de plantas hortícolas puede ser efectivo en casos de excesos de algunos nutrimentos.

injerto horticola
Ilustración 2. Unión entre las partes a injertar

Factores que influyen en la unión injertada En términos generales cuanta más afinidad botánica haya entre las plantas, más probabilidades de éxito en el injerto; además de esta algunos factores ambientales facilitan o dificultan el proceso, tales como:

Temperatura: aletarga o paraliza los procesos ya que influye en la división celular, en la formación de tejido de callo y la diferenciación de nuevos haces vasculares, la temperatura óptima durante la fase de unión es 25-28°C.

Humedad: Los tejidos cortados para la unión del injerto, deben mantenerse bajo condiciones de humedad elevada. Es necesaria la alta humedad relativa para que no se deshidrate la púa que está sin raíz, antes de que selle la unión, por lo que la tasa de supervivencia y calidad del injerto mejoran cuando se mantiene la humedad relativa del 80-90%.

Superficie de contacto: Un contacto eficaz depende del número y disposición de los haces conductores en las dos plantas que se injertan y de disposición de las zonas de corte que están en contacto. Aunque haya una buena cicatrización y comience el crecimiento de la variedad, cuando esta alcance un desarrollo importante, una unión escasa impide el transporte de agua suficiente y se produce el colapso de la planta injertada.

Técnica de injerto utilizada: El tipo de injerto varía dependiendo el tipo de planta.

Hortaliza Técnica de injerto
Tomate Empalme
Sandia Púa
Melón Púa
Cucurbitáceas Aproximación



Oxígeno: La división y crecimiento de las células van acompañados de una respiración elevada, por lo que es necesaria la presencia de oxígeno en la unión del injerto para la producción de tejido de callo.

Contaminación de patógenos: Las bacterias y hongos entran en el corte, causando la pérdida del injerto por lo que se debe tener especial cuidado en la limpieza y desinfección del material ocupado en la realización de la práctica de injerto.

Condiciones ambientales en la fase posterior al injerto: Es necesario controlar la temperatura y humedad relativa para asegurar que en la fase posterior al injerto, no se marchiten ni el patrón, ni la variedad.

monitoreo humedad relativa
Ilustración 3. Sensores de condiciones ambientales HR, Luz y Temperatura



Fuentes

Gaytan A., Lleana Y.. (Mayo 2014). Injerto en Melon y Sandia. Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, 14, 2.

De Miguel, A, y J. V. Maroto. 2007. Introducción. En Injerto de Hortalizas. Ed. De Miguel A., y M. Martín. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Secretaría General de Agricultura y Alimentación. España. Cap 1: 17-19.

Autor: Ing. Ana María Cortez López