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Monitoreo Nutricional para Mayores Rendimientos


importancia del boro en la agricultura


La producción de cultivos es un proceso directamente relacionado con la nutrición vegetal y la fertilidad de los suelos, cuando otros factores que la afectan son favorables y razonablemente constantes en el sistema de producción. Los desafíos en el manejo de nutrientes son mantener (y en lo posible aumentar) sostenidamente la productividad de los cultivos para satisfacer las demandas de alimentos y materias primas, además de incrementar la calidad de los recursos del suelo y agua.

En muchos países en vías de desarrollo, la pérdida de la fertilidad de los suelos es producto de la exportación continua de nutrientes extraídos por los cultivos sin una reposición adecuada, en combinación con prácticas no balanceadas de nutrición de las plantas. Esto plantea una creciente amenaza a la producción agrícola. De hecho existen descensos en los rendimientos, un problema muy serio al igual que los causados por otras formas de degradación ambiental.

Hoy en día, se ha puesto mayor atención en mantener e incrementan la productividad del suelo a través de la aplicación balanceada de los fertilizantes minerales, los cuales se basan a través de análisis de suelo, agua y planta.

La práctica de agregar elementos minerales al suelo para mejorar el crecimiento de las plantas se ha llevado a cabo desde hace más de 2000 años. Desde el siglo pasado Justus von Liebig (1803-1873) demostró la importancia de los elementos minerales para el crecimiento vegetal y a partir de sus trabajos, la nutrición mineral fue considerada como una disciplina científica. De esta manera, a finales del siglo XIX, sobre todo en Europa, grandes cantidades de potasio, superfosfato y nitrógeno inorgánico fueron usados en la agricultura para mejorar el crecimiento y rendimiento de los cultivos.

Los nutrientes de las plantas son los elementos esenciales para el crecimiento de la misma, la cual los toma del medio de crecimiento a través de los pelos radicales de la raíz. Los nutrientes constituyen la materia prima básica para cualquier actividad en el interior de las plantas, y para todas sus funciones y procesos durante su vida. Para que los nutrientes puedan formar parte de la planta tienen que ser absorbidos, translocados y asimilados al metabolismo para poder cumplir con las acciones específicas que corresponden a cada uno de estos. Los nutrientes C, H, O, N, P, K, Ca, Mg, S, conforman el mayor porcentaje de todos los componentes químicos y estructurales de las plantas, mientras que los elementos Fe, Zn, Cu, Mn, Mo, B, y Cl, se encuentran y se requieren en cantidades mucho menores, pero no por esto son menos importantes en la nutrición y fisiología de los cultivos, ya que participan en las funciones vitales de las plantas.

La función de los elementos en la planta

Nitrógeno: es esencial para la formación de las proteínas, sustancias que son parte de los tejidos vegetales, también es parte de compuestos del metabolismo, como la clorofila y los alcaloides, así como de muchas hormonas, enzimas y vitaminas.

Fosforo: actúa en la respiración y en la producción de energía. También está presente en la división de las células. Este elemento le da fuerza y rigidez a los tallos de los cereales, facilita la floración y aumenta la fructificación. También contribuye para el desarrollo del sistema radicular y para la salud general de la planta.

Potasio: su función radica en la elaboración de los azúcares y el almidón. Es un elemento indispensable para la formación y maduración de los frutos. Otro hecho importante es que aumenta la rigidez de los tejidos y la resistencia de las plantas a las plagas y enfermedades.

Calcio: en concentraciones bajas, estimula la absorción de otros iones en la nutrición de las plantas. El calcio es indispensable para mantener la estructura y el funcionamiento normal de las membranas, particularmente de la plasmalema. Influye, de manera predominante, en el equilibrio entre la acidez y la alcalinidad del medio y de la savia.

Magnesio: entra en la composición de la clorofila, de la protoclorofila pectina y fitina.

Azufre: está asociado al nitrógeno en la composición de las proteínas.

Boro: es extremadamente necesario donde las células se están multiplicando y es de suma importancia en la germinación del grano del polen, en la formación de las flores, frutos y raíces.

Cloro: función relacionada con la fotosíntesis, participando de la fotolisis del agua.

Cobre: es activador de varias enzimas de la planta. Es esencial para las plantas en procesos de oxidación y reducción.

Hierro: es esencial para la formación de la clorofila (aunque no es parte de ella), absorción de nitrógeno y procesos enzimáticos.

Manganeso: así como el Hierro, también es necesario para la formación de la clorofila, para la reducción de nitratos y para la respiración. En algunos procesos metabólicos, actúa como un catalizador.

Molibdeno: participa de la bioquímica de la absorción y del transporte y fijación del nitrógeno.

Zinc: actúa en el crecimiento de las plantas por su participación en la formación del ácido indolacético.



Cabe destacar que al realizar aplicación de elementos minerales y que estos cumplan con una función directa en el metabolismo de la planta, deben estar en equilibrio los elementos para lo cual es necesario realizar monitoreo nutricional ya que estos ayudan en poder combinar los nutrientes en la planta y de esta manera optimizar el uso de fertilizantes, aumentando rendimientos y la calidad del cultivo.

La única forma de saber el estado nutrimental de la planta es realizar análisis del agua, suelo (ver Ilustración 1) y planta y comparar los resultados con los valores conocidos para esa especie. Si no se conocen los valores, los ensayos con fertilizantes podrían revelar qué falta. Esto implicaría agregar distintos tipos de nutrientes en diferentes cantidades dependiendo de los resultados arrojados en los análisis de suelo, agua y planta durante el ciclo de cultivo.

muestra los pasos para tomar una decision en la nutricion del cultivo

Ilustración 1. Muestra los pasos para tomar una decisión en la nutrición del cultivo

El suelo en la aplicación de elementos

La fertilidad de los suelos se refiere a la disponibilidad de los nutrientes y su capacidad para proporcionar nutrientes de sus propias reservas y a través de aplicaciones externas para la producción de cultivos (ver Ilustracion2). Su manejo es de vital importancia para la optimización de fertilizantes en las plantas a corto y largo plazo. Los principales factores determinantes de la fertilidad del suelo son: la materia orgánica, la textura, la estructura, la profundidad, el contenido de los nutrientes, la capacidad de almacenamiento, la reacción del suelo y la ausencia de elementos tóxicos.

aplicacion de fertilizantes en sus diferentes etapas
Ilustración 2. Muestra la aplicación de fertilizantes en sus diferentes etapas



La productividad del suelo es la capacidad de un suelo para permitir la producción de cultivos determinados por sus propiedades físicas, químicas y biológicas. Para los productores las propiedades decisivas del suelo son la fertilidad química y las condiciones físicas, ya que determinan el potencial de producción. La fertilidad es esencial para tener éxito en la producción de cultivos.

La capacidad de intercambio catiónico (CIC) se refiere a la capacidad que posee un suelo para retener y liberar iones positivos, en relación al contenido de arcillas (ver Ilustración 3). Estás están cargadas de iones negativos, por lo que los suelos con mayores concentraciones de arcillas tienen un alta capacidad de intercambio catiónico. Algunos factores relacionados a la CIC son los minerales arcillosos y la materia orgánica.

muestra como ocurre la disponibilidad de los elementos-
                     en el suelo

Ilustración 3. Muestra como ocurre la disponibilidad de los elementos en el suelo


Los cationes que están involucrados directamente en el crecimiento de las plantas son calcio (Ca), magnesio (Mg), potasio (K) y amonio (NH4). El sodio (Na) y el hidrógeno (H) son importantes en la disponibilidad de los nutrientes y la humedad. En los suelos ácidos, una gran parte de los cationes son hidrogeno y aluminio en diversas formas.

En el caso de que la CIC esté neutralizada principalmente por calcio, magnesio, potasio y sodio, se considera que está saturada de bases. Si los cultivos o el lixiviado han removido la mayor parte de los cationes básicos, el suelo se considera bajo en saturación de bases o alto en saturación ácida. La medida de la saturación ácida con relación a la CIC es la cantidad total de cationes ácidos.

Fuentes

Lincon, T. Zeiger, E.. (2006). Fisiología Vegetal. Universidad Jaume: Tito.

Donald, C. (1995). Fertilidad de Suelos. Costa Rica: Uened

Autor: Ing. Ana María Cortez López

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